¿QUÉ ES LO QUE HACE UN NIÑO/A CUANDO LO DEJAMOS TRANQUILO/A?

¡Jugar!!!

Es la manera más natural que tenemos de aprender, de crear habilidades y conocimientos que necesitamos para sobrevivir.

El juego es la fuente de aprendizaje más significativa que tenemos, en él se crean competencias esenciales para su desarrollo; la creatividad, la cooperación, la autonomía, la estrategia, la eficiencia, la empatía, la observación… y un montón de recursos más para determinar su mundo.

Así pues, ¿porque no damos más espacios de juego?

Socialmente, jugar parece tener una connotación negativa, se ve como una actividad trivial sin importancia, en la que el niño/a solo pasan el tiempo. Por desgracia todavía existe la idea de que los niños/as son seres débiles y dependientes del adulto que no saben nada de la vida. Por lo tanto, ¿qué les puede aportar jugar?

Pues, ¡todo!!

Como ya hemos visto, la neurociencia, una vez más nos desvela el secreto del aprendizaje, sabemos cómo generan estos aprendizajes y el momento más álgido de todos es el estado de “flow” (cuando fluimos), que se genera especialmente en el JUEGO, como uno de los estados más receptivos y activos del cerebro donde suceden todos los aprendizajes reales, y la alta creatividad.

Todos los niños/as juegan, sea cual sea su realidad, si hay guerras, miseria, hambre o abundancia, los niños/as juegan. Aprovechan cualquier ocasión para jugar con lo que hay a su alrededor, incluso tienen la capacidad de inventar su juego. Es una necesidad imperiosa que surge de dentro.

Albert Einstein decía;

“El juego es la forma más elevada de la investigación”

Dejemos que los niños investiguen sus recursos y su manera de hacer y de ser.

“Es tan sencillo como esto: el cerebro se desarrolla en función del entusiasmo con el que se utilice” Gerald Huth.

En el juego libre del niño es el protagonista, todo surge de su iniciativa, no hay reglas establecidas, lo más importante es jugar.

A partir del juego los niños expresan sus deseos, potencian su imaginación, desarrollan el pensamiento creativo, pueden interpretar el mundo que les rodea, les ayuda a socializarse, y un montón de cosas más que benefician su desarrollo.

LA ACCIÓN EN EL JUEGO Y EL JUEGO NO ESTRUCTURADO.

Como seres emocionales, sentimos jugando, es un papel fundamental dentro del espacio de juego. En la medida en que sentimos irá acompañada de las ganas de descubrir y jugar dentro de este entorno. El espacio y la estética donde se desarrolla la actividad, acompañar de manera emocional este juego, esta ilusión y entusiasmo. Todos nos sentimos mejor con un entorno cuidado y esmerado con colores cálidos y bien presentados, que en un espacio abarrotado de información, cargado y con poco atractivo.

Que es un material no estructurado? Todos aquellos, objetos, utensilios, recortes, herramientas …, que no tienen una única función, una única manera de utilizarlo diríamos que es un material no estructurado.

La magia del juego libre y el material no estructurado nos da una oportunidad de acción altamente interdisciplinario. Los niños/as son divergentes por naturaleza, por lo que, si los dejas, lo mezclan todo con una naturalidad extraordinaria, siguiendo este motor interno de curiosidad y sorpresa por cada combinación y descubrimiento que hacen, cosas que para nosotros son incoherentes, por ellos tienen un sentido extraordinario.

Este proceso a la larga tiene que ver con la naturaleza de equilibrio de los hemisferios del cerebro (creativo y empático) y fomenta el desarrollo orgánico de la persona.

Por lo tanto el material no estructurado nos proporciona una calidad de expresión y experimentación que difícilmente podemos ignorar. De ahí surge la teoría de las PIEZAS SUELTAS, creada por Nicolson.

Después también podríamos hablar del CESTO DE LOS TESOROS (de 6 a 12 meses aproximadamente), es una propuesta de juego de exploración la que contiene objetos de diferentes materiales que pretenden desarrollar los sentidos de los niños y el descubrimiento, y así conoce diferentes características de estos: temperatura, peso, forma, color, olor, sonido… Con este juego, el niño desarrolla la coordinación de ojos, mano y boca, ya que puede acceder fácilmente a los objetos y llevarlos a la boca para conocerlos.

Por otro lado también tenemos el JUEGO HEURÍSTICO (de 12 a 24 meses aproximadamente), en esta propuesta de juego, el niño explora objetos no catalogados de didácticos (objetos naturales y que tengamos por casa) y los combina libremente. Al terminar la exploración, y con la ayuda del adulto, los recoge todo clasificándolos. El dominio de la movilidad de todo el cuerpo, es la gran conquista del segundo año de vida. El niño llega allí donde desea y desea aquello que ve. Todo le interesa y tiene necesidad de tocarlo todo.